sábado, 25 de agosto de 2012

Perso...


De repente la puerta se cerró, tu mirada se me clavó, mi corazón guardó tu voz, guardó aquel instante en lo más profundo de mi alma...

La luz se apagó, perdí la razón ¿dónde estás? ¿Qué pasó? ¿ya cruzaste?

Me sentí vagando en las tinieblas. Te sentía conmigo, tras de mí como una sombra, como un ángel blanco...

Me creí morir, te busqué, no te veía pero te intuía. Sentí tu mano coger la mía, sentí tu presencia junto a mí cada noche... mi sombra blanca.

Entre tanta oscuridad vestí de blanco aquel día como tú siempre me pediste que hiciera... y me abrazaste y cogiste mi mano y no la has soltado.

Tú tratas de guiarme, de dibujar el camino en lo oscuro... quieres protegerme, quieres que no caiga pero lo hago.

Me dejé ilusionar, le creí, me golpeó, me dejé morir de nuevo... y siempre me dijiste que por él nunca.
¿Por qué no escuché tu voz entonces? ¿por qué me dejaste hacerlo si sabes que sin ti no puedo?

Tú eres el equilibrio, tú eres todo. A veces siento que me reclamas al otro lado, que cruzo tu puerta que hoy está más allá... es como morir, es como sentir lo que no puedo explicar ¿o será que ya estoy allí?

Sé que sin ti no puedo, sabes que lo intento pero sigo escribiendo en la herida. Me dejaste aquí, con gente que miente, sin saber si el demonio viste de mujer o de hombre. Del hombre me tienes que proteger ¿lo recuerdas? hazlo, recuérdamelo.

Quererte no se olvida. Guardo el aire de tu risa. Tus palabras aquel día, aquel último día son mi día a día.
No me dejes, nunca lo hagas, enséñame, ayúdame, vuelve a iluminar mi vida ¿cuál es el camino? ¿abro puertas? ¿o ventanas? ¿busco puertas? ¿o ventanas? ¿busco la ventanita?
¿Estará ahí? ¿será para mí?

Hoy entiendo que lo que me dijiste por última vez era para alertarme "No te pierdas, cariño, no te pierdas" pero lo he hecho... ayúdame.

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